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9 nov 2011

¿Es el moralismo una propuesta revolucionaria para nuestros medios?

Hay un creciente sentimiento apocalíptico que se apodera de las vías revolucionarias de comunicación sobre el supuesto poder absoluto de los medios de comunicación. Es algo así como una visión de la ciencia ficción nihilista que pretende decir que los gringos vienen por nosotros y que los medios de comunicación nos tienen dominados y que ya, no nos queda otra cosa que la comunicación desesperada porque ellos "son tan poderosos...".

Los comunicadores desesperados pierden el control, desde una cuenta twitter o un programa nocturno de VTV, se ponen a "comunicar" repitiendo como loros lo que creen que entrará, como supuestamente hacen los grandes medios comerciales de comunicación, directo al cerebro de cada venezolano y cada venezolana. 

Es el moralismo, que pretende modelar el comportamiento de la audiencia, lo que está fracasando en la política comunicacional revolucionaria. En la contrarevolucionaria ya fracasó, lo demuestran las consecutivas victorias electorales revolucionarias obtenidas aun teniendo a la maquinaria mediática reaccionaria en contra y casi nada mediático a favor.

La mayoría de nuestros comunicadores han venido creyendo la teoría de los medios privados de querer poner al pueblo a jugar banca. No conciben una comunicación participativa y protagónica, que por supuesto mostrará contradicciones (razón que la hace más fuerte), conciben más bien que repitiendo mil veces lo que piensan su subjetividad se hará realidad.

Si creemos en un proceso de construcción de una nueva hegemonía democrática revolucionaria, lo que menos debemos creer es que el pueblo debe jugar un papel pasivo en la comunicación. Usar las armas melladas que nos hereda el capitalismo es necesario, pero usarla de la misma forma y bajo los mismos axiomas de los capitalistas es un gran error.

¡A los comunicadores desesperados debemos convocarlos a la comunicación de la necesidad!

14 jun 2011

/ ¿Quién nos invitó a la guerra en Colombia?

Pasaría desapercibido para muchos de nosotros, pero el mensaje no era para nosotros. Este es un típico mensaje de tranquilidad a los mercados o de línea política pragmática dirigido quizás a la oligarquía colombiana, quizás a la clase media venezolana, o posiblemente a la invisible mano del mercado.

José Vicente Rangel es su columna del diario Últimas Noticias el 12 de junio de 2011 coloca este párrafo del cual subrayo en amarillo lo que debemos extraer con pinzas sin perder el contexto:
"El terrorismo, expresión de una repudiable estrategia política, lo demuestra. El que practican organizaciones sociales, partidistas, religiosas, desacredita la causa en nombre de la cual se adelanta. Con su otra cara, el terrorismo de Estado, igual. Porque el terrorismo envilece  -en cualquiera de sus manifestaciones- a quienes lo practican y a la ideología que lo asume. Tanto el terrorismo de las Farc: secuestros, asesinatos; de Al Qaida, con demenciales ataques a instalaciones civiles, como las manifestaciones del terrorismo de Estado: crímenes de lesa humanidad de los militares y la derecha en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Colombia, Venezuela, Brasil, países centroamericanos; las siniestras actuaciones de la CIA y Fuerza Armada de EEUU contra los derechos humanos en diversas partes del mundo, Guantánamo, Abu Ghraib; o de Israel contra el pueblo palestino. Todo lo cual está en la misma línea envilecedora de la política…" José Vicente Rangel | Últimas Noticias |12/06/2011
José Vicente Rangel fue canciller y sabe muy bien que todos los países de América del Sur rechazaron muchas veces el pedido de la oligarquía colombiana de declarar a las guerrillas en dicho país como organizaciones terroristas. Las razones las resume mejor Rafael Correa en unas de sus declaraciones:

"Esto no es nada nuevo, esto ha sido siempre la política exterior de Ecuador, porque entre otras cosas ni siquiera las Naciones Unidas" las llaman terroristas (...) Aseveró que "si les digo terroristas a las FARC nos vamos a tener que involucrar en ese conflicto y no nos vamos a involucrar en un conflicto que no es nuestro, eso jamás lo voy a permitir".  Rafael Correa | Telesur | 14/02/2008
Una vez leí en un viejo diccionario y me quedó grabada la definición que hacía este de la palabra terrorismo: "Acciones realizada por grupos revolucionarios para generar terror". Era una definición ridícula pero que demostraba que el valor de uso de esa palabra fue apropiada por la derecha reaccionaria y luego fue apropiada por los defensores de derechos humanos que crearon el concepto de terrorismo de estado.

Acá se pretende hacer ver que hay organizaciones sociales terrorista. Es el mismo lenguaje de la criminalización de los movimientos sociales, el lenguaje de la "Guerra contra el terrorismo" creada en Washington, es el leguaje de la "Seguridad Democrática" de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Es el mismo lenguaje usado en el momento que fue capturado en Venezuela el periodista sueco y ex-militante de la exterminada Unión Patriótica, Joaquín Pérez Becerra.

Es necesario recordar que las leyes anti-terroristas aprobadas por los gobiernos de derecha de América Latina luego de los atentados del 11 de septiembre atacan principalmente a quienes paralizan una empresa o dejan de producir (huelga de trabajadores) y quienes trancan una calle (piquetes). Eso quiere decir que la guerra anti-terrorista no es en principio contra los narcos, sicarios y organizaciones guerrilleras o paramilitares sino contra el pueblo (trabajadores y desempleados) que representa a la mayoría. (En Venezuela también se propuso una ley parecida pero gracias a la crítica de Iris Varela se pudo detener).

El anti-terrorismo es hoy en día la doctrina política ideológica del imperialismo yanqui. Si Rómulo Betancourt estuviera en estos días por acá no sería un ferviente anti-comunista sino un anti-terrorista que mandaría a disparar y averiguar después. El anti-terrorismo es pues la doctrina Monroe en su última expresión.

Solo quedarían unas preguntas: ¿Nos vamos a involucrar en el conflicto colombiano? ¿Algún país de sudamérica piensa declarar a la guerrilla colombiana como organización terrorista? ¿El imperialismo yanqui nos dejará de atacar por decir que las FARC son terroristas y colaborar en la guerra contra el terrorismo o indistintamente hará lo que está haciendo con Libia luego de debilitar las relaciones de su gobierno con organizaciones presuntamente terroristas?

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11 jun 2011

/ La relación de los EEUU, Colombia, la Pequeña Burguesía y la izquierda con Chávez

"A la perfección de los dioses, que realiza el supremo ideal del sabio, debe ser dirigido un culto desinteresado de admiración, no el culto servil de la imploración y de los conjuros, constituidos por el interés y el temor" Epicuro
EEUU prefiere a un izquierdismo moderadísimo. EEUU sanciona a Venezuela y es evidente que se trata de un mensaje al resto de países de América Latina. Colombia coloca condiciones costosas para avanzar en la creación de la CELAC.

La estrategia de EEUU es el aislamiento de Venezuela de América Latina y los movimientos sociales desde las agresiones y la estrategia de Colombia es la misma desde la presión diplomática. Colombia no ha dejado de ser una ficha del imperialismo. Lo que salga de la boca del presidente Santos es palabra consensuada con el imperialismo.

Las últimas medidas “pragmáticas” del Gobierno Bolivariano demuestran las contradicciones internas del mismo gobierno. Al asumir el pueblo la construcción del socialismo en una sociedad dependiente de los ingresos petroleros, lo más cuestionado por éste pasa a ser el estado burgués ineficiente que entorpece los avances del poder popular emergente.

Grandes proezas de la revolución -como las misiones- son realizadas con instrumentos paraestatales populares y no por el viejo estado. El asunto es que al estado burgués le salieron defensores. Una parte de la pequeña burguesía que se instaló en el estado burgués y se propuso construir un estado más eficiente, sin quitarle lo burgués.

Una contradicción crece dentro de la revolución, es la contradicción entre la pequeña burguesía y un pueblo en proceso de organización que ve en los burócratas y su práctica un freno al impulso revolucionario que llevan. Esta pequeña burguesía no cree en los movimientos sociales, realiza su balance de fuerzas sin contar con el pueblo, no son capaces de ver tampoco cuándo los movimientos sociales demuestran su capacidad de auto-convocarse como la marcha contra la Impunidad y la Criminalización de los Movimientos Sociales.

Los acuerdos con Colombia puede que garanticen cierta paz en la región, pero es la paz desde los estados y la violencia en Colombia sigue desatada con asesinatos a dirigentes campesinos, desplazados, sindicales, etc. y en el caso de Venezuela la corrupción, el acaparamiento, el asesinato de campesinos, los desalojos arbitrarios, etc. persistirán mientras la solución no se encuentre en manos del pueblo.

No dudamos que el presidente Chávez sea parte del pueblo y crea verdaderamente en el pueblo. En el momento que el dialoga con organizaciones sociales inmediatamente se identifica con éstos. Tal fue el caso de su diálogo en El Calvario con el movimiento de pobladores que revolucionó la política en materia de viviendas.

Sería un error grave callarse ante una posición que consideramos errada de nuestro compañero Chávez. Sus espacios de diálogo con el movimiento popular son limitados y con el debate se han logrado que no solo nuestro compañero presidente cambie de opinión sino que también gran parte de la sociedad apoye el proceso de radicalización de la revolución.

La otra vía es ser institucionalista, es decir, repetir como loros lo que emana del estado de manera mecánica. Es la lógica del burocratismo, quienes adulan a Chávez no son sus amigos, quieren cargos y privilegios.

En cambio nuestro compañero Chávez tendrá nuestro apoyo y con este apoyo viene incluida -sin costo adicional- la crítica y la autocrítica, demostración de que lo que construimos y conservamos es una verdadera amistad entre los movimientos sociales y el líder de la revolución.
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19 may 2011

/ Aún ganando las elecciones podemos perder la revolución

"Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia." Che Guevara
Podemos perder la revolución si no ganamos las elecciones, pero aún ganando las elecciones podemos perder la revolución. La condición imprescindible es la conciencia del sujeto revolucionario. Podemos terminar la carrera ganando pero no tendremos cómo avanzar si lo logramos dando concesiones al enemigo, claudicando en los principios, reproduciendo la ideología del enemigo.

En nuestro accionar podemos reproducir la ideología del enemigo. Las formas y los códigos de la relación entre nosotros se reproduce inmediatamente así como los valores familiares los trasladamos a la calle. Un sistema de comunicación que no da la palabra al pueblo sino que mistifica y glorifica al moderador o periodista impone una forma de pensar en todos los que la consume que hace bastante difícil avanzar en la construcción de la democracia participativa.

El asistencialismo o populismo es un método de la burguesía para dar formación ideológica al pueblo por medio de los hechos. Este consiste en decirle a la gente que se quede sentada a esperar que el poder le traerá lo que necesita o una migaja de ello. Los burócratas que se infiltran en el proceso, ante su incapacidad de hacer política, también lo hacen y así ganan algunas voluntades a punta de regalar desde bolsas de comida hasta motos y vehículos.

Nuestro comportamiento es clave, más aún el de los líderes. Recuerden cómo el Che rechazó regalos y privilegios en función de dar el ejemplo para lograr la proeza de que la gente asumiera el trabajo en el socialismo como una forma de vida y no como alienación de la vida. El trabajo voluntario, la disposición crítica y las alertas permanentes del Che hicieron de él un ejemplo, lo que significa que lo podemos repetir y no un mesías que tienen superpoderes y por ende no podremos igualarlo nunca.

Así se reproduce la ideología. Va desde la postura de la persona, la forma de mirar a los demás, etc. Esto puede ser extremadamente peligroso porque esos dirigentes puede provocar confusiones ideológicas en el pueblo.

Desde 1998 hasta el 2006 pasamos con aproximaciones sucesivas de la tercera vía a la defensa de leyes habilitantes por la justicia, luego la defensa de la revolución y su carácter antimperialista hasta que nos declaramos socialista. Esa coherencia se refleja en los resultados electorales, el crecimiento progresivo de los votos corresponde al crecimiento de la conciencia del pueblo.

En cambio, luego de perder la reforma en 2007, por culpa una confusión muy grande causada por la débil defensa por parte de la dirección que acompaña al presidente, nos encontramos con variaciones muy marcadas, la contradicciones demuestran que existen fuerzas en pugna.

Los vaivenes de las relaciones con Colombia, la política particularizada de rescate de tierras sin que fuera algo sistemático que abarcara a toda la población, la creación de planes de crear cientos de empresas socialistas y su consiguiente eliminación y una serie de elementos contradictorios más demuestran por qué los resultados electorales desde 2007 son también un vaivén.

Pero ahora resulta que los científicos del reformismo tienen la cuenta clara, podemos ganar negociando con factores del enemigo. Cuando negociamos con alguno de ellos perjudicamos a parte del pueblo que son atropellados por ellos, cuando damos lo que sea por ganar las elecciones el enemigo se frota las manos, éste busca que cometamos errores y nos debilitemos, nos infiltra ideológicamente por medio del reformismo.

El pragmatismo en nuestro accionar se reflejará en la conciencia del pueblo. Pensar que con cosas materiales conquistamos el voto del pueblo nos iguala al enemigo y la población. Al no diferenciar una política de otra, el pueblo podrá tomar la decisión a la ligera. Pero hay fuerzas en el pueblo que resisten al bombardeo ideológico del pragmatismo inconsistente así como del imperialismo, resisten desde el estudio reforzando la ética y estableciendo planes de trabajo que garantice llegar a todos sin pensar solamente en el efectismo mediático.

Entregar a un revolucionario como Joaquín Pérez Becerra es un error y un muy mal ejemplo, más aún sin darle el derecho de presentarse a un tribunal. Asimismo, cuando se presiona a los dirigentes sociales y comunitarios a defender medidas pragmáticas, que a la larga perjudican el proceso, estamos creando las condiciones para que éstos pierdan el liderazgo en la comunidad.

La estrategia de la revolución requiere de la ética de los revolucionarios, que no es otra que asegurarse que los caminos que nos trazamos conducen verdaderamente a la revolución. La organización democrática del PSUV, de los movimientos sociales y del Polo Patriótico, así como el cambio imperativo de la forma de hacer política rastrera por una que incorpore nos asegurarán el paso a una sociedad socialista. Vendiendo el alma al diablo nos augura un descontento y aislamiento de las masas y allí el peligro es real y el enemigo nos clavará las bombas inteligentes aunque hayamos ganado las elecciones gracias a Venevisión y nuestra amistad con Santos.

28 abr 2011

/ Joaquín contra la soberbia de Malinche

La solidaridad es la ternura de los pueblos. Che Guevara
Me preguntan mucho, varios camaradas, con una ideología reaccionaria de fondo; ¿Por qué Joaquín Pérez Becerra vino a Venezuela? ¿Qué vino a hacer? ¿Quién le dio permiso? ¿Por qué no evaluó que si venía pondría en un apuro al gobierno revolucionario de Venezuela?


Son preguntas necias a los cuales no hay que hacerle oídos sordos. Hay que desmontar ese pensamiento que nos degrada al más puro chovinismo. El pueblo ruso abandonó a su burguesía en la guerra de rapiñas y pasó a la ofensiva contra el capitalismo, otros izquierdistas decidieron apoyar a sus burguesías nacionales para defender la nación burguesa. Lo obreros tienen a la humanidad como patria, la patria es el hombre, es el internacionalismo.

El racismo, el machismo, la xenofobia, entre otros son vicios que deja el capitalismo en nuestro pensar. Son liendras que deben ser erradicadas o renace el pensar capitalista en todas sus expresiones. El socialista busca la integralidad en su cosmovisión o no lo es.

En esas preguntas está contenida sí, la maldición de Malinche. Se cree que Santos mantendrá su palabra por encima de los compañeros revolucionarios. La oligarquía colombiana, como representante del imperialismo son los rubios a los cuales les abrimos la casa y llamamos amigos. Joaquín en cambio debe pedir permiso, debe dar explicaciones porque es un extraño por su tierra bolivariana a quien humillamos por ser indio o mulato como nosotros, aunque el subconsciente a veces nos lo niegue.
"Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.
¡Oh, Maldición de Malinche!
¡Enfermedad del presente!
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?" Gabino Palomares 
La soberbia contenida en las órdenes de silenciar las protestas contra la extradición de Joaquín Pérez Becerra, contenida en las bombas lacrimógenas lanzadas en las puertas de la Asamblea Nacional, en los comentarios xenófobos, en los análisis pragmáticos que llevan a justificar que esa entrega es para evitar la escasez de toallas sanitarias, en el desprecio del valor de quienes se ven obligados a abandonar su tierra para evitar la muerte... esa soberbia es la soberbia contra los hermanos del pueblo, es la maldición de Malinche.

¡Entregar a Joaquín es cambiar oro por cuentas de vidrio!
¡¡Venceremos!!

12 abr 2011

/ La coexistencia pacífica es un falso positivo para América Latina

La coexistencia pacífica es una forma peculiar de la lucha de clases, que se lleva a cabo por medios pacíficos, con la particularidad de que el principal campo de batalla entre socialismo y capitalismo radica en la emulación económica, en la cual el socialismo, gracias a las ventajas que le son inherentes, alcanzará la victoria.
Diccionario soviético de filosofía

La coexistencia pacífica fue asumida por la Unión Soviética durante el mandato de Nikita Kruschev, un régimen al que el Ché Guevara calificó de representar el pragmatismo incosistente. La llegada de la coexistencia pacífica también ha coincidido con el descalabro ideológico de la revolución de octubre, la llegada de Kruschev  fue acompañada también de un retroceso teórico que apostó a asumir que la lucha habría terminado y lo que restaría sería la "libre competencia" con el imperialismo yanqui.

Esta política es la que hizo posible una negociación entre la URSS y EEUU por la crisis de los misiles sin que participara Cuba y por lo menos lograra reivindicaciones necesarias para asegurar la soberanía, como lo son el fin de la protección de EEUU al terrorismo Cubano-Americano o la entrega del territorio de Guantánamo ocupado por una base naval gringa. La negociación estuvo basada en proteger solo los intereses del estado soviético y no considerar los intereses del pueblo cubano.

“Esta fue la semana que cambió al mundo”, fue el resumen de Richard Nixon al final de su viaje a China de febrero de 1972.

Mao tampoco se quedó atrás, su encuentro con Nixon marcó un nuevo rumbo de su gobierno donde eran prioridad los intereses y negocios del estado Chino frente a los intereses de los pueblos y la clase obrera del mundo. Luego del golpe de estado que diera Pinochet en Chile asesinando a su presidente Salvador Allende, China no rompió relaciones con Chile aun cuando casi todos los países del bloque socialista sí lo hicieron. Este plan de coexistencia pacífica de China es también símbolo de descalabro ideológico, las fuerzas dirigentes de la revolución consiguen un camino fácil para lograr mantenerse en el poder sin arriesgar y sin importarles el resto de la clase obrera internacional. 

A estos procesos de degeneración le siguieron el desmoronamiento del bloque soviético y la transición de China a un país neoliberal con un partido único llamado Partido Comunista, país que no utiliza el veto en el consejo de seguridad para evitar la agresión imperialista contra Libia.

En el caso de América Latina quedamos sorprendidos ante la reunión entre los presidentes Santos de Colombia y Chávez de Venezuela y el dictador Lobo de Honduras, "electo" en unas elecciones cargadas y sucedidas de asesinatos a periodistas y dirigentes sociales. El hecho se suma a la serie de "expulsiones de paramilitares del ELN" y de las FARC, así como posiblemente se aceptará la entrada de la Honduras a la OEA. Todo esto a cambio de la extradición a Venezuela de Makled y al parecer Henri López Sisco, y otros.


Captura de pantalla del artículo publicada en la página del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. Este artículo fue sacado del aire por eso colocamos la captura, que demuestra el nivel de desconocimiento causado por una política confusa que no diferencia entre guerrilleros revolucionarios y paramilitares fascistas.

Ahora pongámonos en el puesto del otro que consigue formas de luchas propias, que aunque no coincidan con nuestras formas de luchas deben ser respetadas porque nunca sabremos cuando debemos tomar de nuevo las armas para luchar contra el invasor o el opresor. 

El frente de resistencia hondureña no es Mel Zelaya, quien nunca se atrevió a pasar la frontera entre Nicaragua y Honduras. El frente de resistencia es un conglomerado de movimientos sociales que posee lo que muchos movimientos de América Latina no poseen, la unidad y la capacidad de incluir de tal manera que aceptaron a Zelaya como coordinador.

En Colombia la lucha legal, la sindical, la electoral está mediada por los asesinatos, persecuciones y la represión de todo tipo, evitando así la posibilidad mínima de participar en el estado. La experiencia vivida por Piedad Córdoba lo demuestra, fue sacada de manera ilegal del senado de Colombia y la lucha democrática queda anulada totalmente. Es así como no podemos cuestionar su forma de lucha.

Preocupa que estemos ante una política internacional cargada del pragmatismo inconsistente. La Revolución Bolivariana estará viva mientras otro, en otro país decida levantar los mismo sueños por lo que luchamos los venezolanos. El sueño de Bolívar ha prendido, pero el pragmatismo puede hacer parecer que no existe diferencia entre gobiernos de izquierda y de derechas votando a uno una vez y al otro a la próxima. 

No entender que mantener la paz es una cosa y ser colaboracionista es otra trae como consecuencia la gran confusión ideológica pudiendo estar encaminados hacia un colapso ideológico, augurio de una posible caída del sistema político de izquierda y su sustitución por uno de derecha.