19 sept 2010
18 abr 2010
/ Derrotar el sentido común para hacer TV revolucionaria
El sentido común, llámesele toda esa mezcla contradictoria de ideas que han sido sembradas en la conciencia colectiva por los dominadores a través de los instrumentos de reproducción ideológica como lo son la escuela, la universidad, las relaciones sociales y los medios de comunicación. El sentido común debe ser derrotado en este debate por una TV revolucionaria, ya que impone supuestos como ciertos e impone categorías e indicadores en función de los intereses de la clase dominante.
Entonces debemos comenzar por ratificar la necesidad de desarrollar nuevas categorías e indicadores en función de los intereses de la clase trabajadora y del pueblo, que están llamados a ser la clase dominante en el socialismo. Porque es hacia el socialismo que debemos empujar y no a la creación de monstruos mediáticos con el fin de congraciarnos a pesar de no promover en nada el avance hacia el poder popular.
Entonces el raiting, que sólo persigue obtener datos cuantitativos sobre quienes van a ver la publicidad a ser transmitida en un horario determinado, debe pasar a un lugar menos privilegiado en el análisis que debemos realizar. Decimos menos privilegiado porque no se desprecia la audiencia en términos cuantitativos sino que se le debe dar el lugar que merece.
Lo otro, que debe quedar eliminado del análisis, es el más común de los males a la hora de realizar la crítica en comunicación; la mirada individual del crítico, ya que esta mirada está bajo los designios y mandatos del sentido común. Es así como obtenemos comentarios como "a mí me parece que ese formato o ese canal no sirve", sacados desde la barriga y la perspectiva meramente individual que sabemos está llena de contradicciones internas.
Entonces nuestra propuesta se desarrolla de manera dialéctica
Por un lado debemos priorizar el análisis del impacto de la programación desde la perspectiva que nos interesa; la pedagogía de masas, donde la pantalla funciona para mostrar las contradicciones del mundo capitalista, mostrar los embriones del mundo nuevo, dar herramientas para la cotidianidad y la lucha frontal por la construcción de una nueva sociedad socialista, y rescatar la esperanza de una salida humana a la crisis capitalista, entre otras.
Por el otro lado, desde el punto de vista de los espectadores y productores, debemos profundizar en la deconstrucción de los mensajes, no podemos seguir trabajando con nuestro sentido común. Por esto se desarrollan los Círculos de Realización, con participación de los trabajadores del medio y los Consejos Populares de Comunicación para la formación crítica de la audiencia, la observación de los medios y las propuestas críticas frente a la nueva pantalla.
Está naciendo una nueva pantalla en Venezuela, pero trae consigo métodos y formas de pensar heredadas del enemigo. Ahora no está permitido aceptarlos como natural e inderrotables. Debemos deconstruir, desde la participación popular los mensajes y articular con los trabajadores el desarrollo de una propuesta de método de producción para obtener como fin una programación que apunte a la pedagogía de masas, para contribuir en el derrocamiento del viejo estado burgués.
Entonces debemos comenzar por ratificar la necesidad de desarrollar nuevas categorías e indicadores en función de los intereses de la clase trabajadora y del pueblo, que están llamados a ser la clase dominante en el socialismo. Porque es hacia el socialismo que debemos empujar y no a la creación de monstruos mediáticos con el fin de congraciarnos a pesar de no promover en nada el avance hacia el poder popular.
Entonces el raiting, que sólo persigue obtener datos cuantitativos sobre quienes van a ver la publicidad a ser transmitida en un horario determinado, debe pasar a un lugar menos privilegiado en el análisis que debemos realizar. Decimos menos privilegiado porque no se desprecia la audiencia en términos cuantitativos sino que se le debe dar el lugar que merece.
Lo otro, que debe quedar eliminado del análisis, es el más común de los males a la hora de realizar la crítica en comunicación; la mirada individual del crítico, ya que esta mirada está bajo los designios y mandatos del sentido común. Es así como obtenemos comentarios como "a mí me parece que ese formato o ese canal no sirve", sacados desde la barriga y la perspectiva meramente individual que sabemos está llena de contradicciones internas.
Entonces nuestra propuesta se desarrolla de manera dialéctica
Por un lado debemos priorizar el análisis del impacto de la programación desde la perspectiva que nos interesa; la pedagogía de masas, donde la pantalla funciona para mostrar las contradicciones del mundo capitalista, mostrar los embriones del mundo nuevo, dar herramientas para la cotidianidad y la lucha frontal por la construcción de una nueva sociedad socialista, y rescatar la esperanza de una salida humana a la crisis capitalista, entre otras.
Por el otro lado, desde el punto de vista de los espectadores y productores, debemos profundizar en la deconstrucción de los mensajes, no podemos seguir trabajando con nuestro sentido común. Por esto se desarrollan los Círculos de Realización, con participación de los trabajadores del medio y los Consejos Populares de Comunicación para la formación crítica de la audiencia, la observación de los medios y las propuestas críticas frente a la nueva pantalla.
Está naciendo una nueva pantalla en Venezuela, pero trae consigo métodos y formas de pensar heredadas del enemigo. Ahora no está permitido aceptarlos como natural e inderrotables. Debemos deconstruir, desde la participación popular los mensajes y articular con los trabajadores el desarrollo de una propuesta de método de producción para obtener como fin una programación que apunte a la pedagogía de masas, para contribuir en el derrocamiento del viejo estado burgués.
/ ¿Qué debemos averiguar primero para trabajar por una "TV revolucionaria"?
En el caso de la TV, permanentemente es auditada, cualquiera sabe de TV y cualquiera opina y critica sobre la TV. Eso es bueno porque esta masificación hace que sea socializado el papel de la TV y este tome un espacio dentro de todo aquello que forma parte de la sociedad y por ende correrá por cuenta de las decisiones del pueblo, pero trae de malo que priva la superficialidad en los análisis, de eso es queremos debatir.
Es así, con mitos productos del análisis superficial, como se producen conclusiones superficiales que no ven más allá de lo evidente, de lo que salió por la pantalla. Estamos entonces en un debate que debemos desmediatizarlo. La crítica podrá darnos ese camino.
En primer lugar el raiting está jugando un papel trascendental en el análisis. Muchos están hoy horrorizados por los números. Lo mismo sucedía hace unos dos o tres años, sin embargo, ahora hay gente que habla sin ningún tabú que ese es un indicador a considerar, a veces hablan que es el principal a considerar. Pragmáticamente se plantea la necesidad de desarrollar un sistema público de televisión que atraiga al público y que atrapándolo se avance en la conciencia de cada persona atraída al medio.
El último informe de AGB plantea que en Venezuela puntean Televen y Venevisión (25% cada una aprox) en la medición de raiting. Luego siguen el grupo de televisoras "políticas", como lo son VTV y Globovisión (rondan por el 5% con ascenso en momentos electorales), y muy luego los canales temáticos o de nuevo tipo, tales como TVES, Meridiano, Canal I, Telesur, ViVe que van de 3% para abajo. Propuestas como Ávila TV y las comunitarias no aparecen en el ranking. El cable se lleva otra cuarta parte de la torta. Sabemos que esta medición es realizada fundamentalmente en hogares de clase media.
Venevisión es de esos medios, el que tiene un mayor desarrollo de su propuesta, que abarca una construcción cultural, por años, con artistas y asociaciones con empresas y demás que dan contenido nacional al canal, sin embargo Venevisión mantiene el enlatado como un oferta importante para su venta. Televén es el rey de los enlatados, con novelas colombianas sobre narcos ha superado en muchos casos a Venevisión. La propuesta cultural de ambos va en dirección de quienes conciben la comunicación como un mecanismo de intercambio de mercancías donde el espectador adquiere nuevas necesidades a cambio de "entretenimiento".
Entramos al entretenimiento, que como dice su etimología, atrapa al espectador poseyéndolo para evitar que haga otra cosa aparte de ver la televisión. Entonces, ¿cuál es el entretemiento revolucionario? ¿Haremos que el pueblo vea y haga la revolución haciendo zapping en los medios públicos? ¡Hay que tener cuidado con asumir las intenciones el enemigo a la hora de buscar indicadores!
Estamos claro que los objetivos de los medios privados no son los mismos a los de los medios públicos. Salvo que los medios públicos sean usados bajo una carrera burocrática entre grupos y sectores peleando por el poder, allí cabe tanto empeño por usar mediciones como esta y no por crear nuevos indicadores. Primero que nada, no queremos gente sumisa, queremos un pueblo en movimiento permanente en la destrucción del viejo estado y construcción de uno que resuelva definitivamente sus problemas estratégicos.
Entonces pensemos cómo usar la televisión para la organización, no sólo desde los productos finales de la pantalla sino también desde los procesos. Busquemos nuevos indicadores, para medir cada una de las televisoras según su objetivo y no según la tabula rasa del mercantilismo comunicativo. Este debate arranca para poder produndizarlo...
Es así, con mitos productos del análisis superficial, como se producen conclusiones superficiales que no ven más allá de lo evidente, de lo que salió por la pantalla. Estamos entonces en un debate que debemos desmediatizarlo. La crítica podrá darnos ese camino.
En primer lugar el raiting está jugando un papel trascendental en el análisis. Muchos están hoy horrorizados por los números. Lo mismo sucedía hace unos dos o tres años, sin embargo, ahora hay gente que habla sin ningún tabú que ese es un indicador a considerar, a veces hablan que es el principal a considerar. Pragmáticamente se plantea la necesidad de desarrollar un sistema público de televisión que atraiga al público y que atrapándolo se avance en la conciencia de cada persona atraída al medio.
El último informe de AGB plantea que en Venezuela puntean Televen y Venevisión (25% cada una aprox) en la medición de raiting. Luego siguen el grupo de televisoras "políticas", como lo son VTV y Globovisión (rondan por el 5% con ascenso en momentos electorales), y muy luego los canales temáticos o de nuevo tipo, tales como TVES, Meridiano, Canal I, Telesur, ViVe que van de 3% para abajo. Propuestas como Ávila TV y las comunitarias no aparecen en el ranking. El cable se lleva otra cuarta parte de la torta. Sabemos que esta medición es realizada fundamentalmente en hogares de clase media.
Venevisión es de esos medios, el que tiene un mayor desarrollo de su propuesta, que abarca una construcción cultural, por años, con artistas y asociaciones con empresas y demás que dan contenido nacional al canal, sin embargo Venevisión mantiene el enlatado como un oferta importante para su venta. Televén es el rey de los enlatados, con novelas colombianas sobre narcos ha superado en muchos casos a Venevisión. La propuesta cultural de ambos va en dirección de quienes conciben la comunicación como un mecanismo de intercambio de mercancías donde el espectador adquiere nuevas necesidades a cambio de "entretenimiento".
Entramos al entretenimiento, que como dice su etimología, atrapa al espectador poseyéndolo para evitar que haga otra cosa aparte de ver la televisión. Entonces, ¿cuál es el entretemiento revolucionario? ¿Haremos que el pueblo vea y haga la revolución haciendo zapping en los medios públicos? ¡Hay que tener cuidado con asumir las intenciones el enemigo a la hora de buscar indicadores!
Estamos claro que los objetivos de los medios privados no son los mismos a los de los medios públicos. Salvo que los medios públicos sean usados bajo una carrera burocrática entre grupos y sectores peleando por el poder, allí cabe tanto empeño por usar mediciones como esta y no por crear nuevos indicadores. Primero que nada, no queremos gente sumisa, queremos un pueblo en movimiento permanente en la destrucción del viejo estado y construcción de uno que resuelva definitivamente sus problemas estratégicos.
Entonces pensemos cómo usar la televisión para la organización, no sólo desde los productos finales de la pantalla sino también desde los procesos. Busquemos nuevos indicadores, para medir cada una de las televisoras según su objetivo y no según la tabula rasa del mercantilismo comunicativo. Este debate arranca para poder produndizarlo...
3 feb 2010
/ Los secretos de Alfred - Sobre el Drama de la vida (II)
Acumuló la experiencia que jamás nadie lo hubiere hecho en su momento, Alfred Hitchcock fue quizás el mejor en atrapar a los espectadores hasta la pantalla. Así él se convierte pues en el pragmático del cine.
Un objetivo concreto, atrapar al espectador. La identificación hasta el extremo, sin importar lo relevante del contenido, la trama, la forma y el movimiento lo era todo. La verosimilitud no importaba, mientras el espectador se despreocupara de eso y en cambio se entretuviera con el movimiento. Utilizó muchas cosas sólo para hacer que su historia se moviera, sin importar qué era, pudiendo ser cambiadas por otra, las llamó MacGuffin.
Si Aristóteles hizo las reglas de la dramaturgia, Hitchcock se encargó de hacerla industria y revender. Vale la pena leer y estudiarlo para aprender de él, pero vale la pena también entender que su objetivo fue el morbo de dejar entretenido al espectador mientras el nuestro debe ser la transformación.
Un objetivo concreto, atrapar al espectador. La identificación hasta el extremo, sin importar lo relevante del contenido, la trama, la forma y el movimiento lo era todo. La verosimilitud no importaba, mientras el espectador se despreocupara de eso y en cambio se entretuviera con el movimiento. Utilizó muchas cosas sólo para hacer que su historia se moviera, sin importar qué era, pudiendo ser cambiadas por otra, las llamó MacGuffin.
Si Aristóteles hizo las reglas de la dramaturgia, Hitchcock se encargó de hacerla industria y revender. Vale la pena leer y estudiarlo para aprender de él, pero vale la pena también entender que su objetivo fue el morbo de dejar entretenido al espectador mientras el nuestro debe ser la transformación.
2 feb 2010
/ Sobre el drama de la vida (I)
El drama, pareciera un tema de artistas y bohemios pero el drama es un asunto de la política, de la ideología y de los sueños. Mao se adentra reflexionando sobre las razones por la que la gente busca la literatura y el arte teniendo en frente a su realidad.
"Aunque la vida social del hombre es la única fuente del arte y la literatura, y es incomparablemente más rica y más viva que estos en contenido, el pueblo no se contenta solamente con la vida y pide arte y literatura. ¿Por qué? Porque, si bien tanto la vida como el arte y la literatura son bellos, la vida reflejada en las obras artísticas y literarias puede y debe estar en un plano más alto, ser más intensa, más concentrada, más típica, puede y debe estar más cercana del ideal y resultar, por lo tanto, más universal que la realidad de la vida cotidiana".Así Mao se adentra en un camino escabroso. No muy sencillo debido a los artilugios que se encargaron grandes creadores y no tan creadores que encerraban la idea de crear en un pequeño círculo. Sí, todos podemos ser dramaturgos, sólo que nuestro drama no se parece al impuesto.
Brecht asegura que todo fue culpa de Aristóteles, un pana le dice Aristóteles el maldito. Llevó el silogismo al drama y concluyó: presentación, desarrollo y conclusión. Más adentro puedes decir que es la presentación, la explicación, el trasfondo, la espera y la conclusión. El objetivo, la catarsis, que el espectador sufra con el protagonista, pero luego de resolver el entuerto causado por la contradicción, esta deja de existir y el espectador se marcha de la sala o deja de ver la novela tranquilo porque el problema se resolvió, y si su problema en la realidad es parecido, esa persona descargó su rabia o su angustia en el sufrimiento de un ser de ficción.
Otros comenzaron a ponerle picante a la cosa, Brecht se encargó de que el espectador participara a través del distanciamiento como herramienta para que el espectador no sufriera con el protagonista sino que más bien reflexionara sobre el accionar del protagonista. Muchos aseguran que eso no vende, que no da raiting. Lo cierto es que lo que atrae es el conflicto, y eso no lo suprime Brecht.
Así que debemos empezar, a estudiar un poco de nuestro drama y del drama impuesto. La cenicienta y el conde de montecristo deben desaparecer y quedar como las historias más banalizadoras, por ahora siguen existiendo hasta en nuestras cabezas.
12 ene 2010
/ Pareciera que la economía venezolana sí le importa al mundo.
La economía venezolana, que no valía nada según los medios nacionales e internacionales produce nerviosismo de Madrid, Bogotá y EEUU. La bolsa de Madrid fue arrastrada a las perdidas producto del ajuste cambiario, según informa El Mundo de España, causando bajas en la ganancia neta que retornaba a aquel país. Igualmente según Reuters las compañías norteamericanas que "habían estado trasladando sus resultados de Venezuela a dólares según la tasa oficial de 2,15, ahora deben hacerlo a 4,30" y por ende se afectarán sus ganancias. El Tiempo de Colombia en cambio devela la lógica perversa del capitalismo al asegurar que el impacto de la "devaluación" será mínimo porque "las pocas exportaciones que se están haciendo a ese mercado se están transando al precio del dólar permuta o negro, cuyos niveles están alrededor de 5 bolívares."
Ahora, según notas de prensa, en distintos diarios y de distintas agencias existe un denominador común: Venezuela, que según esos analistas poseía una economía débil, a la retaguardia de lo que ellos idealizan, ahora afecta la macroeconomía de por los menos estos tres países, Colombia, EEUU y España. En este último país, Venezuela tumbó la balanza hacia lo negativo.
Pero la evidencia está claramente en lo que declara El Tiempo de Bogotá, vendiendo al dólar especulativo y recogiendo ganancias a dólar oficial, estas transnacionales se encargaban de recoger el trabajo realizado por la revolución, la defensa de los precios del petróleo, el desarrollo y crecimiento del pooder adquisitivo, la reducción del desempleo y la dignificación del trabajo. El pueblo teniendo cómo pagar, ha sufrido de la manos de los especuladores que hoy pierden la posibilidad de recoger sus ganancias a 2,15 y deben aportar para el desarrollo de la nación.
Está en las manos del Pueblo defender los precios, defender el abastecimiento frente a los intereses mezquinos del capitalismo y su mala intención al creer que puede especular en un momento como éste. La revolución está llamada a profundizarse y avanzar en el terreno de la economía.
Ahora, según notas de prensa, en distintos diarios y de distintas agencias existe un denominador común: Venezuela, que según esos analistas poseía una economía débil, a la retaguardia de lo que ellos idealizan, ahora afecta la macroeconomía de por los menos estos tres países, Colombia, EEUU y España. En este último país, Venezuela tumbó la balanza hacia lo negativo.
Pero la evidencia está claramente en lo que declara El Tiempo de Bogotá, vendiendo al dólar especulativo y recogiendo ganancias a dólar oficial, estas transnacionales se encargaban de recoger el trabajo realizado por la revolución, la defensa de los precios del petróleo, el desarrollo y crecimiento del pooder adquisitivo, la reducción del desempleo y la dignificación del trabajo. El pueblo teniendo cómo pagar, ha sufrido de la manos de los especuladores que hoy pierden la posibilidad de recoger sus ganancias a 2,15 y deben aportar para el desarrollo de la nación.
Está en las manos del Pueblo defender los precios, defender el abastecimiento frente a los intereses mezquinos del capitalismo y su mala intención al creer que puede especular en un momento como éste. La revolución está llamada a profundizarse y avanzar en el terreno de la economía.
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